jueves, 6 de marzo de 2025

Ihana Yanina Diez Gomez

Las pobres luces se esfuerzan en iluminar el campo de batalla, rodeado de gruesas cuerdas para contener a los combatientes. Suena la campana, dos almas se miran entre si y esgrimen tímidos los primeros lances, ninguno da en el cuerpo del otro.
En la oscuridad, fuera del cuadrilátero, el público bailotea al compás de los contrincantes haciendo suya la pelea. Brazos al aire y algunos gritos de aliento.
Irrumpe el árbitro a separar esos cuerpos transpirados, nerviosos, eléctricos. Los mira fijos, los estudia, los interpreta y da señal de continuar la pelea.
Un árbitro particular es ella, mujer rubia de pelo atado y largo, ganó su pelea a los estándares masculinos para ese puesto sobre el ring.
Las mujeres, cada día ganan y/o recuperan espacios en todos los ámbitos posibles. Empujan por igualdad de oportunidades laborales, intelectuales, deportivas, de investigación, y el largo listado de luchas futuras.
En una sociedad diseñada y dirigida por hombres, la figura de la mujer en roles no convencionales destaca primero por el atrevimiento, luego por su desempeño y, si sobrevive a las más duras batallas podrá sentarse a la mesa de sus pares.
Que el camino a la cima es desparejo y desigual, es una verdad absoluta. Muchas mujeres se agrupan para pedir iguales derechos con los hombres, otras, las menos, se arremangan y comienzan a escalar con la mirada puesta en la cima.
El 6 de marzo de 2019, no fue un día más en el calendario. Una catamarqueña adoptiva, de sangre chilena y argentina, alcanzaba su sueño...

Arbitro de boxeo

La dueña del ring


Tarde ardida de verano, el sol juega a cocinar almas que impunemente practican natación y otras que pasean en botes en las aguas de dique El Jumeal.
Ihana ha terminado la práctica deportiva y saluda a su pequeño universo de amigos.
El lugar elegido para la entrevista es un gran árbol y este nos regala su sombra. A la vez será testigo de la charla.

_Todo tiene un principio, contame dónde comienza tu historia:

_Mi papá es catamarqueño, nacido en Londres, Belén. Él tenía 17 años cuando lo mandan a la Escuela Naval, antes se acostumbraba eso en las familias numerosas. Mandar a los hijos para que puedan forjar su futuro. Otro destino posible era la Policía. Él tenía una gran vocación de servicio, por su indisciplina era bastante peleador, lo ponen en la escuelita de boxeo de la Naval como pupilo para disciplinarlo. Es ahí donde comienza a correr en nuestra sangre, ese salvajismo que todo el mundo decía.
Dentro de la no obediencia lo quisieron culturizar haciéndolo que practique boxeo. Años después decide trasladarse a la Federal. Sigue practicando boxeo, siempre en modo interno, participando de las olimpíadas entre la Naval y la Federal. Era muy bueno, de una altura terrible.
Peleaba en la categoría de hasta 82 kilos. Me contaba que lo hacían subir de peso, hasta 96 kilos para conseguirle otros rivales.
Cuando lo trasladan al sur, es donde conoce mi mamá, mujer de sangre chilena. Una blanca hermosa, cabello negro, unas canicas negras como las que yo soy portadora. Mi papá Mario, ojos verdes, color que heredó mi hermanito. Una mezcla divina entre nosotros.
_Mi papá la trajo de luna de miel a mi mamá Isidora a Catamarca, durante la primera fiesta del poncho en el año 1967. Fue como una premonición, como si le hubiera dicho: “vas conociendo donde te voy a traer a vivir”. Al tiempo a papá lo trasladan al norte. Ellos ya habían echado raíces en el sur, mi hermanito y yo somos nacidos y criados en Comodoro Rivadavia, Chubut. (Mientras habla de su pasado y evoca a sus padres, esas canicas negras van poniéndose brillantes por una lágrima que pretende asomarse a la entrevista)
_Mi madre falleció hace cinco años. Mi hija, en la actualidad está casada y tengo dos nietos bellísimos. Mi nieto vive con los guantes de boxeo colgados al cuello, tengo una bolsa de boxeo en mi casa.

_¿Estás orientando a tu nieto en el boxeo?

_Él tiene seis años, mi nieta tiene tres. Sé que no, quizás como algo de distracción. Puede ser, pero no es algo que vaya a recibir el apoyo por parte de los padres. (Suelta una risa para todo el vecindario).

_Cuando eras chica y estabas en la escuela, ¿te afloraba esa sangre de pelear?

_Iba con mi papá a ver boxeo en Valle Viejo y él me contaba sus anécdotas, desde muy chiquita era una apasionada del boxeo. Siempre nos mandó a practicar artes marciales. En el Regimiento había una sede donde te enseñaban, el profe nos transmitía disciplina. Era como que ya teníamos marcado lo que mi papá quería para nosotros.
_Y sí, tenía un gran deseo, digamos, de aprender más.

_Fuiste mamá muy temprano, ¿en esa época ya estabas entrenando?

_Si fui mamá a los 17 y ya estaba entrenando. Era muy chiquita y ya me llevaba puesto el mundo por delante, como verás. Toda la vida hicimos deporte, natación, básquet, artes marciales. Pero nunca dejamos de poner el lomo en la casa.
_Mi hija era chiquita cuando comencé a entrenar con Roberto Mema, en ese momento tenía el gimnasio en el Círculo Policial. Mi hija me acompañaba y estaba al lado del ring y me tocaba compartir con los Soto. Verlos de cerca junto a Arréguez, se te ponía la piel de gallina. Era pura emoción, un poco como tener a tus héroes ahí adelante. Era como que los dibujitos animados que los pibes ven hoy, bueno, yo los tenía en el ring. En esa época era a ver a la Tigresa (Marcela Acuña), número uno en licencia argentina federada, la número dos la Locomotora (Alejandra Oliveras). Y por ahí capaz que hubiera sido yo la número tres. (La risa se despliega amplia y generosa y se percibe un deseo inacabado)

La tigresa Acuña
La "Tigresa" Acuña, una heroína de Ihana.

"Capricho" Romero, campeona del mundo.

_Mena te veía otras condiciones. No necesariamente para el boxeo.

_Él me veía como la administrativa (la carcajada resuena entre los paseantes cercanos). Como boxeadora en algo estaba fallando. Pero sí, siempre tenía el rango jerárquico, era mandona y me salía el carácter, “así no me vas a pegar, pegame así”, “Si ponés la guardia, ponela bien”. Eso me marcaba Mena y uno no lo tomaba desde ese ángulo. Tengo una buena base de su escuela. Mema te ponía un guante bajo la axila y vos tenías que tener tu mejor guardia y tu correctivo era una varilla de escoba, y estaba todo bien.

_Te estaba formando.

_Exactamente. No lo veías ni como violencia de género, ni nada de eso. Yo era feliz porque me estaba corrigiendo, no salía morada ni nada. Lo contaba como anécdota y muchas personas reaccionaba mal. Por eso lo quiero aclarar. Aprendí muchísimo. Me re-sirve. Sé qué está bien, y qué no está bien.

_Y un buen día se te dio por ampliar el horizonte.

_Hace más de 20 años estoy en el mundo del boxeo y van a ser cinco que soy árbitro nacional. No es que un día me aburrí de estar planchando en mi casa, como me supieron decir en alguna oportunidad y quise ir a ver qué onda esto de ser de árbitro.
_No, fui, estudié, estuve en la federación de boxeo, me pagué todo. No me ayudó nadie. Y no me salió nada gratis. Volví con un hermoso ocho, una nota altísima. Estoy muy orgullosa de mí.

Ternada en 2019, en la cena del Deporte


_En tu círculo cercano todos te apoyaban. ¿Los amigos del barrio y tus compañeros de trabajo que te decían?

_No, nadie sabía absolutamente nada. Imaginate que cuando explotó esto de ser árbitro nacional, nadie entendía nada, porque no lo compartía.

_¿Lo ocultabas por temor o por una cuestión de orgullo?.

_Si vos haces un poquito de memoria, hace diez años atrás la mujer no podía tener la libertad de hacer uso de espacios o hacer tal cosa. Cuando quise comenzar a averiguar cómo y dónde para acercarme a una federación, a una comisión municipal, o lo que fuera, la respuesta que recibí era: está aburrida o no tiene otra cosa que hacer. Sí se coser, se tejer, se lavar, abrir la puerta para ir a jugar. Ahora quiero hacer esto, pero porque yo lo sentía.
_En su momento Mema me dijo: vos estás para instructora, para referí. Él vio la proyección en mí. Yo no lo contaba y no lo hablaba porque soy muy reservada en muchas cuestiones de mi vida personal, de mi lucha y de lo que quería lograr. Porque sabía que lo iba a realizar en algún momento.
Pasaron 13 años de la muerte de Roberto Mema y cinco años que soy árbitro nacional.

Federación de Boxeo

Analía Maradona, mentora de Ihana.


_¿Llegaste a hacer alguna pelea además del entrenamiento?.

_Tengo un muy buen entrenamiento. He llegado a estar con los Soto de manera muy cercana. Y compartir con ellos el ring del gimnasio sí, pero competir no. Hoy en día, en las veladas, en los eventos con los Soto, nos encontramos nos abrazamos, nos reímos. Arévalo me dice: yo te conozco a vos, pero no sé de dónde…

_¿No te subirías al ring para sacarte el gustito?

_No, no tengo que sacarme ningún gusto, ya no. Me siento totalmente realizada. Estoy donde quiero estar.
Ahora en marzo voy a volver. Con el presidente de la Federación hablamos, antes de cerrar el año, haciendo un balance de lo que fue todo. Estamos de regreso.

_¿Qué pasa por tu cabeza cuando estás en medio de un combate entre dos boxeadores y hay un desequilibrio físico donde uno está dando una paliza al otro?

_Es donde vos tenés que cuidar el boxeador, con la ayuda del médico. Cuando ves un corte, o cuando lo ves con la mirada perdida, o le notas la respiración, uno puede ser muchas veces objetivo y no parar la pelea porque les quedan segundos. ¿Entonces, qué es lo que te queda por hacer? los empujas para atrás. _Respirá, respirá y lo haces volver un poco.
_No importa qué tan profesional sea el boxeador, no importa qué tan nuevo o esté debutando, no importa el cansancio. Porque subís con la adrenalina, subís con sueño, subís con hambre de gloria, subís con todas las tensiones, subís con tu mamá que te está gritando, subís con tus vecinos que están gritando, subís con el otro que te dice: eh, vos no sabes nada, que hacé ahí, te van a pegar una cag…

Pablo Corzo en sus inicios

_¿Y cuántas veces te han te han dicho cosas en el ring?

_Las primeras veces, hasta las mamás de los boxeadores me mandaban a lavar los platos. Sí, hasta que me gané el respeto. Porque el respeto se gana y mucho más en este ámbito. Hoy en día, cuando viajo al interior, a cualquier tipo de evento de boxeo, hasta pan casero me regalan.

_¿Qué preferís, boxeo entre varones o entre mujeres?

_No tengo distinción en absolutamente nada. Tengo más peleas de varones que de mujeres. Tengo peleas de varones de hasta 109 y 110 kilos.

_¿Cómo hacés para separarlos?

_La fuerza es mi core, es mi disciplina, es mi voz de mando. Es dejarles bien en claro que yo soy la que manda y no lo tengo que repetir. Cuando digo stop, se paran. Cuando les digo break, es paso atrás. Cuando voy a separar un clinch, vos te separás (me toma de brazo y se siente la fuerza, acompañada de vos y una mirada firme)
_El respeto se gana, no importa ni el tamaño ni el peso de la persona, porque vos primero tenés que dominar con la voz. La voz de mando.
_Si tengo que intervenir y tocarlo al boxeador es porque no me está escuchando. ¿Entonces, qué hago? Le traigo su mirada, escuche, y le haces la seña y le haces ver.
_Tenés la facultad de descalificar al boxeador. En la primera sí, en la segunda no, en la tercera sí. No pará loco, todo bien, pero esto no es salita de cuatro.
_Por ahí te dicen: dejalos pelear. Sí, los voy a dejar pelear, pero con obediencia. O al técnico, que se pone a golpear el ring. No loco, son los segundos de descanso. Tuviste un mes para entrenarlo. Ahora le querés venir a dar indicaciones.

La árbitro y los boxeadores en el ring
"Siempre se debe cuidar al boxeador"


_Además tenés que arbitrar los que están a la vuelta del ring y al equipo del boxeador.

_O pedirle al fiscal que controle el rincón. Porque el técnico piensa, que sos mujer y puede asustarte, y te está golpeando en la lona.
_Tenés de todo. Es un paquete completo, capaz el pupilo está con todos los miedos, los nervios, porque está debutando, pero le toca un técnico que antes de presentarlo al pibe, no lo entrenó bien y justo cuando está arriba del ring se da cuenta que era lo que tenía que decirle.
_Mema sabía decir: yo voy a ver. Vos te pensás que el tipo iba a estar gritando. No, para nada. Y los Soto, tienen la misma estructura. ¿Vos te pensás que ellos se van a parar en algún rincón a gritarle a su pupilo? No pasa, son distintas escuelas.

_El boxeo es un deporte peligroso, y suele haber daños graves. ¿Lo considerás un deporte de riesgo?

_El riesgo está en todos los deportes, hasta para andar en skate. Si no te pusiste las rodilleras da justo la casualidad de que compraste terreno y esa rodilla que no tenía la rodillera te la fracturaste. Todos los deportes son de riesgo, según cómo cada uno lo quiera ver. El boxeo profesional es totalmente diferente al amateur.
_En el profesional hay un margen en donde le tenés que permitir al boxeador llegar con cierto empuje, con cierto impacto. Tiene otro tipo de llegada en el golpe. Ya sabés que habrá cortes, porque no tienen un cabezal. Uno también tiene que estar atento y la obediencia tiene que seguir.
_No es lo mismo dirigir una pelea profesional que una pelea amateur. Al amateur lo tenés que cuidar porque por más cabezal que tenga, no puede haber sangre, no puede haber un corte. ¿Cómo le puede haber reventado la nariz, si son amateurs?.

_¿Te ha tocado alguna pelea con sangre?

_Sí, pasa. Porque ya vino con un vasito roto del entrenamiento, el médico revisa, el vasito estaba. Son cositas, un golpecito y le reventó la nariz. No quiere decir que vos permitiste que le revienten la nariz al chico. Y la gente por ahí dice: ¡árbitro, cómo no lo vas a ver!. Haces oídos sordos, llamás al médico. Y dice si puede seguir o no. Te dice no, listo vos parás la pelea. Primero está la salud. El árbitro está para cuidar a los boxeadores. No es para ganar fama. Es para cuidar a los boxeadores y para darles a ellos un mejor futuro. No pasa por si el boxeador tiene una libreta llena de peleas ganadas o perdidas, eso no le sirven a él.

_¿Puede venir invicto con 20 peleas y le vas a hacer perder porque esta sangrando?

_Tiene 20 peleas invicto, pero tiene un derrame cerebral. En la última pelea le reventaron el mate. ¿Qué haces entonces? Más allá que se le piden los exámenes por año o cada seis meses, tiene que estar todo perfecto y hay un médico que pone el gancho. Y a mí me dicen el chico está en condiciones. Pero de repente tuvo un bombazo en una pelea y sale con que se me desmayó. ¿Qué hacemos?

_A veces, uno se pone a pensar, te toca un doble nockout, los dos tiraron golpes y los dos se noquearon. Los dos cayeron, ¿a cuál voy primero?. Y tenés en cuestión de segundos que mirar la mesa del fiscal y que te diga cuál fue el primero. Son montón de cosas. Soy el árbitro.

_No solo hay adrenalina en los boxeadores, sino también en el árbitro.

_Totalmente, tenés que estar despierto, estar atento, te decía recién, tenés que verle los sentidos, ver la mirada, la respiración. Si lo sentís con los brazos caídos, que el golpe son carterazos en vez de golpes, ya está desarmado.
_Cuando vez un boxeador con potencia, lo ves armadito, disciplinado. Si ya subió cansado, lo primero que pensás, lamentablemente es real, y en el primer round ya no dio más, …y, estuvo haciendo una losa. Porque nadie vive del boxeo. Y el boxeador es el que peor la pasa, tiene que hacer sus changas, sus trabajitos, tuvo que trabajar en una obra de construcción dos días antes, se quedó sin brazos.

_¿El boxeo es la disciplina de la gente que no tiene otros recursos?

_Hoy en día está de moda, tenés de todos los niveles económicos, porque esa es la realidad. Está el boxeador que te llega con unos guantes, que vos decís no, disculpame, pero esos no están permitidos, usalos en tu casa. Para la pelea te lo vamos a dar nosotros, venite con las botitas que vos quieras mientras estén en condiciones.

Escuela Municipal de Boxeo

_¿Y el caso de la mujer también está de moda el boxeo?

_El hombre es quien está más de moda. Hablando internacionalmente “La Tuti” (Yésica Bopp), es una argentina que está viviendo en Los Angeles, California y es recontra conocida y tiene 20 sponsors. Una gringa divina con hijos, con familia, una casa. Pero se mata entrenando porque tiene que rendir. Vive de eso. Estamos hablando de Los ángeles.

_Estabas trabajando, entrenando, boxeando y tu hija creciendo, haciéndose adolescente, ¿cómo llevaste esa etapa?

_Siempre contando con el apoyo y el acompañamiento de mi mamá, mi mamá era un pilar muy importante y es por eso que cuando te cae la ficha de que ya no la tenés, por más que tu hija es grande, por más que vos sos grande, cuando te falta tu vieja, te falta un eslabón. No sé, se te cruza el chasis. No es lo mismo cuando te falta tu viejo y no es nada en contra del varón, es una realidad. Tu mamá te duele la entraña, tu mamá te duele el corazón, tu mamá te duele la sangre, te duele todo. Mi mamá me acompañaba, mi mamá me ayudaba, se quedaba con la criatura.

_¿En el caso de tu nieto, si el chico decidiera subir al ring, cómo te sentirías?

_Me encantaría en el sentido de que sea una elección, no una imposición. A mi hija le gusta el boxeo recreativo, le recontra apasiona. Es más, ella entrena con Gero Calvimonte y la hermana, es feliz en ese momento, pero es recreativo. Ahora, que permita que mi nieto o mi nieta el día de mañana suban al ring, no sé si van a tener el apoyo de sus padres. En el deporte que ellos quieran los voy a acompañar porque me apasiona que lo practiquen.

_El boxeo no es lo único que te apasiona, también te gusta el senderismo, ¿cuándo te iniciastes?

_Hace seis años, yo por ahí grito en las carreras y mientras voy transitando digo: tendría que estar panza arriba comiendo milanesa con mis nietos. ¿Qué hago acá?
_Todo comenzó por mi mamá, era el eslabón más importante, primero fue comenzar con el trote, retomar un poco el entrenamiento y recorrer todo por el Regimiento, los circuitos del predio me los conozco a todos. Nadie, nadie inventó nada, porque todo estaba hecho. Nada más que la moda del trail se desató en plena pandemia. Yo tenía una necesidad muy importante de quedarme en el monte, buscar la montaña y correr, porque era ahí donde me conectaba con lo que estaba viviendo, transitando. La necesidad de conectar un poquito de eso que dolía, que duele, que es el duelo en sí. También sabía que cada zapato con su zapatero. Empecé a buscar con quién entrenar, con qué grupo, si no tenías conocimiento no daba. Hasta que la conocí a Anabel Oviedo Zelarayan y a Emiliano Salas. Los contacté por redes sociales, comencé con ellos, era la alumna número ocho. Lo digo siempre porque ahora somos más de 300, es una explosión lo que es EA Entrenamiento. Con ellos comencé y con ellos me quedé, y así me fui perfeccionando en esto del trail.
_No es solo correr por medio de las piedras, tanto vos en la montaña con la bici o en el asfalto sabes que tienen distinta dinámica. Bueno, en la montaña pasa exactamente lo mismo. Solo Joaquín Narváez puede tener el mismo ritmo de montaña que de asfalto, o mi entrenadora, son los únicos. Uno va buscando no lesionarse, el poder hacerlo de la mejor manera para disfrutarlo, es lo que yo quería, no romperme. El asfalto no me gusta, obviamente es parte del entrenamiento y lo hago porque me da una cabeza diferente.






_Dame dos experiencias, una positiva y otra negativa.

_La positiva haber podido hacer los 35 km de Fiambalá, fue un logro importantísimo para mí. Y lo más frustrante, no haber podido participar en el 42K de Patagonia, el 9 de noviembre del 2024, es no haber podido viajar, no haber podido estar ahí cuando fue una carrera que estaba pagada un año antes, planificada durante un año con mis entrenadores.

_¿Que pasó, porque no lo realizaste?

_Estoy transitando un tema de salud en el cual estoy en plena recuperación y rehabilitación.

_¿Algo podes recuperar para el año entrante de esa inversión?

_No, eso es lo de menos. Me mandaron el kit y yo ya era feliz porque fueron mis compañeras a correr, un grupo que se armó divino para viajar.
_Muchos me preguntaban si iba a dejar de entrenar con mis entrenadores. Porque yo salgo a correr con los de Lucas Castro, con los de Morena, no me interesa el team que sea. Si vos me escribís para que salgamos a fondear o para compartir una sendita, yo no tengo ningún drama. A mí no me representa ningún club, yo interactúo con las personas. Tengo muy claro quiénes son mis entrenadores y me gusta compartir con todas las personas.
_Mientras vos tengas buena onda y tengas ganas de compartir esos 40 minutos de sendita o dos horas de fondito y después ir a merendar, no tengo ningún drama. No me interesa la camiseta.
_La gente que viajaba para el Patagonia era del team de Lucas Castro y nosotros de EA Entrenamiento, se había armado un grupo relindo donde presentas a tus compañeras, tus amigas, las que conociste de otros grupos. Esa es la dinámica, todos los deportes tienen sus cosas.
 


_Este es un entorno competitivo y difícil, que tiene que ver con el músculo, la cabeza y el entrenamiento, en la parte afectiva esta situación te acerca o te aleja. Si tenés pareja te cuesta compartir, o prefieren no conocerte?

_Soy una persona en la cual no me mezclo con mi mismo entorno, en el ámbito del boxeo no me mezclo con absolutamente nadie, mucho menos si es boxeador. Porque yo soy autoridad. No me voy a mezclar con un entrenador porque su pupilo no va a tener ninguna preferencia en referencia a eso, ni tampoco voy a permitir que a mí me quiten la licencia porque crean, o que no me permitan participar en una pelea porque está su pupilo. Esas cosas a mí no me gustan. Y en referencia al atletismo, tampoco me mezclo con personas de mi entorno porque me gusta seguir entrenando con esas personas. Entonces para mí es una religión.
_Me dicen: pero si es el único entorno donde te relacionás, cómo vas conocer gente. Si conozco. La tengo clarísima, de mi mismo entorno no.
_Obviamente estuve en pareja, me acompañaba a las veladas boxísticas y todo lo demás, pero bueno, por ahí hay un quiebre en donde no se lo bancan, porque es real que el boxeador quiere la foto, o el que te manda solicitud y te manda mensajes, entonces es una ley. Si vos querés confiar, la confianza se construye, el respeto se gana. Si no tenés ganas de construir algo… y ya estamos grandes. Tampoco me estresa, si hay algo que se da, se da y si no cada cada uno por su lado.

_Qué te falta realizar para sentirte plena, completa?

_Sé lo que me falta, esto de volver a aguas abiertas. El año pasado estuve haciendo un poquito, después dejé y ahora es parte de mi disciplina, una imposición dentro de mi rehabilitación. Es que lo estoy haciendo y cada vez más enamorada de lo que voy logrando. Toda mi vida fui deportista.

_Entonces de aquí a un año te veo haciendo triatlón.

_Mi sueño es ese. Cuando fue el tria en El Jumeal, Clarita Morales y los chicos del club de nadadores me recibieron con los brazos abiertos, me hubiese encantado participar. Sería el sueño pendiente.


El sol se encamina al ocaso, el público con reposeras y termos con mate, aumenta a medida que baja levemente la temperatura en la zona del dique El Jumeal.
Yanina, ahora Ihana, la mujer que vive y respira el deporte, se encamina a su universo de amigos que la reconoce a la distancia y le expresan variados saludos.
(Ihana es nombre mapuche, eligido por su padre al nacer pero no se lo permitieron usar)




sábado, 12 de octubre de 2024

Mudar del papel al espacio digital

Nunca está demás un libro, no ocupa espacio se gana un lugar. Cambia el modo de guardarlos, hoy el archivo digital es una opción que nos deja la tecnología de la información.
Un libro en papel es un objeto con peso propio, color y olor característico al que se le suman cicatrices por el uso. Heridas orgullosas, combinadas con caricias.
Hoy conviven las versiones en papel y digital, este último avanza en las nuevas generaciones de jóvenes lectores. Computadoras, tablets y celulares son una extensión natural en la punta de sus dedos y resulta lógico que consuman productos digitales; música, juegos, videos y libros.
Atento a ese camino he dado el paso para que mis libros esten disponibles en el formato digital y puedan ser consultados, leídos y disfrutados en cualquier computadora, notebook o tablet.

Dique Las Pirquitas. Historia de un coloso.
Se publicó en papel en el año 2009. La versión digital mantiene la estética y diagramación original. 150 páginas de relatos, en primera persona, de los trabajadores en esa mega obra hidráulica, símbolo de Catamarca. Las fotografías cubren la evolución constructiva, social y deportiva del dique y su personal a lo largo de 15 años. Una porción de historia catamarqueña que no debe olvidarse.




Luis Caravati. Arquitecto de la imagen de Catamarca
Publicado en papel en el año 2011, mantiene inalterable el diseño original, 235 páginas donde las fotografías cuentan los detalles que los paseantes no ven, porque no levantan la cabeza o porque son tan cotidianos que desaparecen de la vista.
En la publicación están registradas las principales obras del arquitecto italiano, construidas entre 1857 y 1900.
Matizados con datos históricos, este libro homenajea a quien cambió la imagen de ciudad colonial y opaca de San Fernando del Valle por una fisonomía vanguardista de perfil italianizante.



Los libros digitales se pueden adquirir en: https://nicolasreynoso.tiendup.com

LA PROMOCION ES POR TIEMPO LIMITADO

viernes, 19 de julio de 2024

El vuelo del Poncho


    


La ciudad capital de Catamarca está feliz, disfruta una fiesta que ya pasó el medio siglo de existencia. Para ser exactos va por la edición 53ª, me refiero a la Fiesta Nacional del Poncho. Ya consolidada en el escenario turístico del invierno argentino.

Como catamarqueño adoptivo, mis primeros recuerdos del Poncho vienen de la Manzana de Turismo, hoy desaparecida, ubicada entre las avenidas Virgen del Valle y Colón y las calles Ministro Dulce y Gral Roca, cuando por las noches, a la salida del trabajo con mis compañeros de diario La Unión, llegábamos pasada la medianoche a los ranchos. Algunos de ellos armados con cañas y nylon, precarios, no así su menú comestible y bebible.

Al inicio de la década del ´90, el salvaje frío no distinguía de credos ni razas, amoldados a las mesas corría vino tinto, empanadas picantes, locros, cazuelas y otros tantos manjares autóctonos. De rancho en rancho, músicos, cantores y público coreando las clásicas zambas y chacareras, mantenían viva la noche. Los más valientes aguantaban hasta el amanecer.
Las presentaciones estelares se daban en el escenario del Unku Rancho, demolido en 2018, donde todo folclorista soñaba estar.

De día la fiesta tenía otros colores, el de los tapices, alfombras y ponchos expuestos por las tejedoras e hilanderas. Los artesanos con sus productos de cuero, madera, metal, cestería, los puestos gastronómicos con dulces, confituras, licores, vinos y comidas terminaban de dar el marco de feria. Un espacio tradicional que resumía el potencial de los dieciséis departamentos de Catamarca.

La fiesta fue creciendo con el paso de los años, el espacio se hizo escaso y las mudanzas comenzaron, primero al Polideportivo Capital para las ediciones de los años 1998 y 1999. Allí aparecieron gigantescas carpas blancas que daban albergue a los expositores y sus stands, sofocantes cuando el sol picaba fuerte. Pisos de madera y tablones que parecían estar vivos por la forma de moverse. El estadio totalmente techado albergaba las noches musicales.

Con la llegada del nuevo milenio el ex Regimiento de Infantería 17 (hoy CAPE) fue la casa del Poncho por seis años. El antiguo y solemne patio de armas se convirtió en una alfombra colorida por el gentío que circulaba en todas direcciones y contrastaba con la rigidez y monotonía verdosa del viejo cuartel del ejército. El mismo patio que en 2002, cuando actuaba el grupo Los de Catamarca y el “Negro” Herrera grita ¡Viva Catamarca! antes de caer sin vida sobre el escenario.

En 2007 el gobernador Brizuela del Moral inaugura la sede definitiva de la Fiesta Nacional del Poncho en el Predio Ferial Catamarca, dando apertura a la 37ª edición. Una obra colosal desde lo arquitectónico y funcional para todo tipo de eventos de envergadura. Se amplía el sector dedicado a los juegos infantiles, se incorporan corrales para muestra de animales. Los clásicos Ranchos tienen mayores comodidades y servicios.

Como dice la eterna Mirtha Legrand, visitante ilustre de la primera edición, el público se renueva. Como se renuevan las generaciones, los gustos, la música, los criterios de selección de los artistas que suben al escenario mayor cada noche del festival.

Hoy la fiesta de los catamarqueños es un show de alto nivel, amplio en criterios estéticos y musicales, con una variedad de público y ofertas culturales extensas. Un marketing publicitario digno de las grandes ciudades, afamados personajes son convocados para las promociones turísticas de Catamarca, invitando a vivir la gran fiesta de invierno del norte argentino.


Al recorrer cada metro cuadrado, cada stand en los pabellones ricamente diseñados, con artesanos y emprendedores de muchos lugares de Argentina, nos sentimos enmarcados en un mundo muy distante de aquel que naciera en 1967 de la mano del director de Turismo Federico Raúl Argerich. La fiesta catamarqueña ya es nacional y quien escribe esto siente un poco de nostalgia. La tradición no se detiene, cambia o evoluciona en una nueva cara de tradición. La nueva imagen será recordada con añoranza por los futuros adultos, esos que hoy son niños y jóvenes con celulares apuntando a los códigos QR para saber de su artista favorito y la hora de actuación. Artistas que no reflejan la herencia folclórica esperada. Las variaciones se hacen presente asimilando el mundo actual de cambios veloces, de fuentes de inspiración diversas producto de las hiperconexión global y digital.

La fiesta del Poncho extendió sus flecos a un abanico amplio de géneros musicales, de artistas locales y nacionales muy variopintos. Nuevas caras, nuevos sonidos, nuevas propuestas. La palabra nueva es relativa a quien observa desde lo “viejo conocido”, cuyos referentes podrían ser desconocidos o bichos raros para sus padres. Las generaciones jóvenes ven con mucho agrado que sus héroes culturales salten de las redes sociales y se corporicen sobre el escenario Jorge “Negro” Herrera con shows que en nada envidian a las grandes urbes.

La identidad del poncho, esa prenda tejida con sacrificio, por manos maestras que heredaron el saber y destreza de otras manos anteriores y a su vez otras mas antiguas no cambia. Cambia la imagen de la fiesta, va mutando, evoluciona para convertirse en un centro de atracción que genera mayores ingresos motivando la economía local y provincial. Encadenada al turismo nacional cambia sus reglas para pertenecer a un sistema cosmopolita.

martes, 9 de julio de 2024

De humano a objeto



Acelerados por hacer cosas, acelerados para escapar a tiempo del trabajo. Hacer todo más rápido es la consigna última en esta nueva tendencia.

Desde la pantalla del celular cientos de avisos publicitarios nos invitan a ahorrar tiempo. Como si el tiempo pudiera guardarse en una cajita dorada y volver a usarlo cuando más nos guste.
La intromisión de las IA en todas nuestras actividades diarias y la de quienes las promocionan vendiendo aplicaciones como cantos de sirenas para Ulises en La Odisea, plantean un interrogante: qué hacer con ese tiempo libre que generaría consumir IA para todo, desde ayudarnos con las planillas de Excel acortando tediosas horas de cálculo. Pedirle genere el resumen de un denso informe técnico, luego envíe un mail personalizado a los proveedores y que actualice el stock de productos en el depósito. Todas esas tareas por las que nos pagan un sueldo, pero ya no queremos hacerlas de propia mano.

Fuera del trabajo el asistente digital se encarga de la agenda personal, recordando la visita al médico, cuando tomar los medicamentos. Envía saludos de cumpleaños a los amigos, sugiriendo el regalo ideal. Genera los dibujos escolares para los hijos. Hace el listado de las compras del supermercado y ejecuta el pedido vía internet.
Con el desarrollo del internet de las cosas (IoT) llegan más comodidades y servicios. Los electrodomésticos como heladeras, cocinas, lavarropas, luces, sistemas de calefacción, sistemas de entretenimiento son posibles de programarlos y están interconectados a través de la señal de wifi. La cafetera se activará justo antes del desayuno. Desde el celular se puede saber si el pollo al horno ya comenzó a cocinarse antes de llegar a casa. La heladera puede avisar o calcular cual de los alimentos necesita reponerse. Podrá activar la calefacción, en modo remoto si fuera necesario o dejarlo a decisión del sistema inteligente integrado.

Cada vez habrá más tiempo libre.
Leer un libro podría ser una opción. Ingresar a internet comprar un libro digital, pedirle a la IA que lo lea o haga un resumen, y aprovechar ese tiempo extra para pintar. Se siente inspirado y le dicta a la IA una escena de bosques, con fuertes contrastes en los verdes, con sombras por el lado derecho de la imagen, un poco de nubes en el cielo, que agregue un mono al pie del árbol de la izquierda y la obra ya está completa. La puede ver en la pantalla que cubre todo el ancho de la habitación.

En el patio el sistema de riego mantiene la humedad controlada del jardín. No es necesario regar las plantas manualmente.

Queda bastante tiempo hasta la cena, los hijos son ayudados en las tareas escolares por el asistente virtual, mirar una película como aperitivo es un buen plan. Mediante comando de voz el sistema selecciona y sugiere un listado de films. La IA sabe de los gustos del usuario, recuerda directores preferidos, géneros y temáticas. Arma una carta de novedades para ahorrarle tiempo de búsqueda.

Para la cena, con toda la familia reunida, el menú ha sido planteado por la IA en función del gasto calórico de cada uno, sumando actividad física, distancias recorridas, tiempo de reposo, carga laboral, dieta estimada según el peso de cada uno. Toda información suministrada por los relojes de pulsera inteligentes.

La lavadora de platos hará su tarea, sin intervención humana, optimizando agua y detergentes biodegradables.

Con la cabeza en la almohada, uno se pregunta si esto es un mundo soñado. Un sueño ya realidad.

Una realidad que está ocultando la pérdida de humanidad, de pensar por voluntad propia, de las emociones buenas y malas, frustraciones y algarabía, experiencias inmateriales.

El individuo ha sido convertido en un objeto programado para el consumo, absorbido por las máquinas. Controlada su voluntad, está inducido a creer que vive en un mundo ideal, como advirtiera Aldous Huxley en su novela Un mundo Feliz (1932), donde la sociedad es organizada desde el nacimiento, por un Estado Mundial y cada individuo está diseñado para una tarea en particular y pertenece a una determinada casta. En ese mundo la estabilidad, la felicidad y la ausencia de conflictos son más valiosas que la libertad y la individualidad.

Espero despertar de este sueño y la IA sea mi amiga.

lunes, 1 de julio de 2024

Adicción a las redes sociales



Por el gran ventanal del restaurante, hacia el interior, una pareja de mayores conversa tranquilamente por sobre sus platos de comida, pero no lo hacen cara a cara, sino con sus teléfonos en la mano y mirando hacia ellos. Ríen y gesticulan sin elevar la vista, hipnotizados tal vez por las pantallas de sus respectivos aparatos. La tercera edad también fue atrapada por las conexiones digitales.

La comunicación tradicional y milenaria de interactuar mirándose a la cara, observando los gestos, que también hablan, percibiendo los cambios de voz y respiración según la conversación va girando a distintos tópicos se ha perdido.

Al establecer un vínculo a través del celular o navegar por las diversas aplicaciones de redes sociales la pantalla toma el control del cerebro. La atención se centra en esos pocos centímetros cuadrados en la palma de la mano.

No importa edad ni lugar, si es la casa, el trabajo, la escuela, en el auto, u ómnibus. Se produce una barrera que recorta el entorno, aísla. La pantalla del teléfono estira sus brazos arranca la mente del individuo y la traslada en tiempo y espacio. Doblegando su voluntad.

Esa pantalla de vivos y atractivos colores es el portal al universo alterno, donde toda la magia sucede.

Las redes sociales creadas para establecer vínculos, acercar a los que están lejos, y compartir experiencias son positivas. Hasta que surge la necesidad de estar conectado mayor tiempo por temor a perderse algo importante, chequear los comentarios o revisar los likes.

Aumentar el tiempo de conexión tiene un culpable: la dopamina un neurotrasmisor llamado “la molécula de la felicidad” encargado de proporciona placer y regocijo. Una de sus muchas tareas.

El cerebro recibe un estímulo al usar el celular, en recompensa genera dopamina que conlleva al deleite y gozo. Para mantener ese placer hay que subir los niveles de la hormona, pasando más tiempo frente a la pantalla. Empieza la adición. La que puede manifestarse en síntomas como ansiedad, estrés, irritabilidad y falta de concentración cuando no está en contacto con las redes sociales, así como una disminución de la calidad del sueño, falta de productividad y problemas interpersonales.

El mundo se va vuelto un pañuelo, es posible estar en cualquier lugar de la tierra en forma virtual, la era de las comunicaciones ha creado, paradójicamente, una sociedad de individuos aislados, que se sienten más cómodos detrás de una pantalla. Eso podría llevarlos a la falta de confianza en situaciones sociales cara a cara.

Las redes sociales pueden promover la comparación constante y la competencia entre los usuarios, especialmente en los jóvenes, lo que resulta en una disminución de la autoestima y la confianza en sí mismos. Generando un impacto negativo en las relaciones interpersonales, y a su vez afectar la salud mental y emocional.

Las redes han generado un cambio importante, por su adicción pasamos de actores a espectadores, las protestas sociales y presenciales dieron paso a las protestas virtuales.

A través de los medios digitales es muy fácil plantear otro punto de vista, sin embargo, pocas veces pasamos a acciones físicas y reales para motivar los cambios. Publicamos mucho, pero hacemos poco.

Escribo esta crítica a las redes sociales, dentro de las mismas redes, parece una incongruencia y lo es. Pero es necesario reconocernos, saber de nuestras faltas para avanzar.

Sentados cómodamente apoyamos o rechazamos acciones de terceros desde la pantalla, no los acompañamos en la calle, en el escenario, o en campañas solidarias. Nos basta con darles un like y desearles buena suerte. Vamos perdiendo presencia, pasamos a ser espectadores de nuestra propia vida.

La pantalla toma cuerpo y se adhiere a nuestra cara, se convierte en una máscara. Detrás de ella uno se siente diferente.